RollBack: Mis celulares en desuso

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Hace poco me preguntaron por qué conservo mis viejos celulares y la razón es simple, porque fueron parte de mí. La realidad es que a medida que pasa el tiempo, estos aparatos se convierten en parte de nuestro día a día y son un complemento en momentos felices, tristes y comunes y corrientes.

El de la izquierda es un Philips Isis, el primer celular que compré en 1999 cuando el Startac de Motorola batía récords de taquilla. Particularmente le tengo mucho aprecio porque fue el celular que apenas había comprado cuando conocí a mi mujer, de hecho una de las primeras cosas que le pedí cuando la conocí fue que me lo guardara en su cartera.

El del medio es un Samsung SCH 3500, un fierrito que llamó mi atención por permitir leer mensajes y ser una especie de clamshell de antaño al mismo tiempo. Con este celular llegué a conectarme a Internet y usar el messenger, aunque el costo de hacer semejante ridiculez era muy grande. Lamentablemente tenía un punto débil y era el auricular que al cerrarlo se vivía golpeando y termina andando mal.

En último lugar se encuentra mi primer “moto” y una de mis compras más amadas: el Motorola V300. Recuerdo que cuando compré este modelo era realmente top y llamaba muchísimo la atención por sus ringtones en Mp3. La calidad de imagen era excelente pero cuando se arruinó el flex, el deficiente Servicio Técnico Oficial de Motorola en Rosario de Urquiza y Pte. Roca (que por cierto odio y que realmente tiene una atención pésima con nenas de plata malcriadas) me cobró $120 por no hacer nada y encima le despintó la carcaza, dando como resultado un pedazo de plástico inútil e inservible.

El teléfono que no aparece acá pero que tuve antes de mi actual y querido Nokia N95 8GB es el Motorola V3, otro chiche que en realidad compré porque necesitaba urgente un teléfono y no porque tuviera ganas de tenerlo. Luego de pasar de mano en mano (parece que a nadie lo terminaba de convencer) se lo regalé a mi mamá que hoy lo disfruta a lo grande.

De los tres que ven acá, el que más extraño es el V300 por ser mi primer celular con pantalla a color y un verdadero “chiche” que me costó mucho conseguir. Si tuviera que usarlo otra vez (no a este sino uno nuevo :P ) no lo dudaría ni por un momento.

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