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El costo de los pasajes en avión y la distancia que separa al aeropuerto Islas Malvinas de la ciudad de Rosario, son razones más que suficientes como para que los vuelos queden relegados a hombres de negocios y políticos. Será por eso que muchos de los rosarinos que vinieron de regreso el sábado pasado de Florianópolis daban vergüenza ajena por su comportamiento en el embarque. Gente enojada y con mal humor por tener que dejar en el país vecino perfumes, cremas, desodorantes o agua caliente que traían en el equipaje de mano, fueron moneda corriente y encima pretendiendo tener la razón.
La disposición de la que muchos pensaron era un invento carioca nació en la Unión Europa a fines de 2006 y exige el no poder portar agua, perfumes, geles, champúes, pastas de dientes, máscaras de pestañas, cremas, lociones, aceites, sprays, aerosoles (incluidas espumas de afeitas, jabones y desodorantes), mezclas de líquido-sólido y otros artículos de similar consistencia. Claro que eso no quita que compremos un perfume importado en el Free Shop a U$S 50 así que no se hagan problema.
Lo único aceptable para el viaje en el equipaje de mano son envases de 100mm máximo por unidad para aseo personal. Los mismos deben ser portados en una bolsa de plástico transparente con cierre adhesivo o cremallera con capacidad máxima de un litro. Este procedimiento deberá seguirse al pie de la letra en casos de extrema necesidad en los que se necesite llevar leche para alimentar un bebé o medicamentos como insulina, presentando por supuesto un certificado que lo acredite.
El momento más gracioso de la partida de los paisanos a Pago de los Arroyos fue cuando se le retiró una crema a una mujer y el esposo comenzó a insultar a los empleados del aeropuerto diciendo que seguramente la querían para ellos, a lo que una empleada le contestó “Yo no la necesito”. Otro agarró un perfume y lo rompió con mucha bronca porque no se lo dejaban llevar; y por último una mujer que pretendía ir tomando mate en el vuelo salió a tirar el agua del termo bajo la frase “Me hacen tirar el agua del termo, ¿podés creer?”.
Con estas actitudes que se repiten día a día en la vida cotidiana (desde el que se te adelanta para tomar un taxi hasta el que estaciona en doble fila en donde se le da la gana), después nos enojamos de los políticos que son corruptos. Tendríamos que cambiar décadas de viveza criolla para lograr llevar a nuestro país por la buena senda o terminar por entender que somos prácticamente todos así y los que no…buenudos.